sábado, 25 de julio de 2015

Película: ¡HARKA! (Carlos Arévalo, 1941)

Mediocre película nacional de exaltación militar patriótica y extrema que, bajo su aparente ideario franquista, esconde unas pinceladas homosexuales que al parecer no pasaron desapercibidas ni siquiera en el momento de su ya lejano estreno en 1941. Fue la primera película dirigida por el esquivo Carlos Arévalo, cuyo siguiente film "Rojo y Negro" estuvo considerado perdido y maldito durante décadas en nuestro país.


Ambientada en el Marruecos ocupado de los años 20, narra las desventuras del oficial español Carlos Herrera, que debe decidir entre su exitosa afiliación al ejército o un futuro junto a Amparo, la mujer que ama. La película está rodada de forma torpe y con poca imaginación, apenas está dotada de una estructura coherente y adolece de una alarmante falta de ritmo en todo su metraje. Un producto muy olvidable, a decir verdad.

Lo importante es que tras la neblina de mediocridad que mancha toda la superfície subyace una curiosa relación entre Carlos y el capitán Santiago Balcázar, carismático héroe en el campo de batalla que es considerado el mejor oficial del destacamento. En realidad, su relación tan sólo se plasma en cuatro secuencias de diálogo que, en pocas palabras y miradas, convierten lo que a simple vista parece una amistad en algo mucho más profundo. Es interesante que durante un momento del film se haga referencia al aparente poco interés de Santiago por contraer matrimonio con una mujer, que incluso llega a describirse a sí mismo como "Soy incasable".


Ya en su primer encuentro hay un poderoso juego de miradas aumentado por la cálida iluminación de una fogata que termina con el curioso diálogo:
   Carlos: "¿Manda alguna cosa, mi capitán?"
   Santiago: "Sí... Que me tutees."

Pero es sin duda la secuencia en la que Carlos le explica a Santiago que piensa abandonar el destacamento para irse con Amparo a Madrid, el momento más deliciosamente homosexual de toda la cinta. Pasando de un plano general de la mesa del bar en la que ambos se encuentran a un apasionadísimo primer plano de Santiago, este le dice:
   Santiago: "Yo pensaba que eras de los que nunca creían que habían dado bastante. Por eso te he querido como a un hermano, casi como a un hijo... Porque creí que eras como yo."


Si bien el argumento de la película apunta a que es la nobleza de su carrera militar lo que absorbe a Carlos y le hace volver a Marruecos, es claramente su poderosa relación con Santiago lo que le hace tener dudas de qué hacer con su vida.

Aunque es difícil de aseverar con total seguridad, creo firmemente que "¡Harka!" es la película española de mayor contenido homosexual hasta "Diferente" (1961) de Luís María Delgado. Un año después, en 1942, se estrenaría la similar "¡A mí la legión!" a la que normalmente también se le reseñan sutiles referencias homosexuales en su contenido.

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